Novedades

Central Telefónica:

Cada minuto cuenta: cómo actuar ante un ACV

octubre 22, 2026

Existe una frase que resume muy bien la urgencia de un accidente cerebrovascular (ACV): “tiempo perdido es cerebro perdido”. Suena
dramática, pero es literal. Cuando se interrumpe el flujo de sangre al cerebro, millones de neuronas comienzan a morir cada minuto que pasa sin tratamiento. Por eso, saber reconocer un ACV a tiempo y actuar de inmediato puede ser la diferencia entre una recuperación
completa y una discapacidad permanente, e incluso entre la vida y la muerte.

En Hospital Clínica San Fernando queremos que esta información llegue a la mayor cantidad de personas posible, porque un ACV no
avisa, y la persona que lo sufre casi nunca puede pedir ayuda por sí misma. Muchas veces, la vida de alguien depende de que quien esté a su lado sepa reconocer las señales y actúe sin dudar.

¿Qué es un accidente cerebrovascular (ACV)?

Un ACV, también llamado derrame cerebral, infarto cerebral o stroke, ocurre cuando se interrumpe el suministro de sangre a una parte del
cerebro. Existen dos tipos principales:

  • ACV isquémico: el más frecuente, ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria que lleva sangre al cerebro. Es equivalente, en
    cierto sentido, a un “infarto” pero en el cerebro en lugar del corazón.
  • ACV hemorrágico: ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y sangra dentro o alrededor del cerebro, dañando el tejido circundante.

En ambos casos, la falta de oxígeno y nutrientes provoca la muerte progresiva de las neuronas afectadas, lo que puede traducirse en pérdida de movilidad, del habla, de la visión o de otras funciones, dependiendo de la zona del cerebro comprometida.

Las señales que no debe ignorar: Reconozca un ACV en segundos

Una de las herramientas más útiles y fáciles de recordar para identificar un posible ACV es el método conocido internacionalmente,
que en español se puede resumir así:

Cara — Brazo — Habla — Tiempo
  • Cara: pídale a la persona que sonría. ¿Un lado de la cara se cae o luce asimétrico?
  • Brazo: pídale que levante ambos brazos. ¿Uno de ellos cae o no puede sostenerlo?
  • Habla: pídale que repita una frase sencilla. ¿Habla arrastrado, confuso o no logra articular las palabras?
  • Tiempo: si nota cualquiera de estas señales, no espere. Es momento de buscar atención médica de urgencia de inmediato.

Otras señales de alarma que también pueden presentarse, solas o combinadas, incluyen:

  • Dolor de cabeza súbito, intenso y sin causa aparente, distinto a cualquier dolor de cabeza previo
  • Pérdida de equilibrio o coordinación repentina
  • Visión borrosa o pérdida de visión en uno o ambos ojos, de forma súbita
  • Entumecimiento o debilidad repentina en un lado del cuerpo (cara, brazo o pierna)
  • Confusión súbita o dificultad para entender lo que ocurre alrededor.

Lo característico de estas señales es que aparecen de forma repentina. No se desarrollan durante días; ocurren en cuestión de segundos o minutos, y esa rapidez de aparición es, en sí misma, una alerta.

¿Qué hacer si sospecha que alguien está sufriendo un ACV?
  1. Llame de inmediato a los servicios de emergencia o diríjase al cuarto de urgencias más cercano. No intente esperar “a ver
    si mejora” ni maneje usted mismo si puede evitarlo: lo ideal es que la persona sea trasladada en una ambulancia equipada, donde el
    personal pueda iniciar la evaluación desde el trayecto.
  2. Anote la hora exacta en que notó los primeros síntomas. Este dato es crucial para el equipo médico, ya que determina qué tratamientos son posibles. Existen terapias que solo pueden aplicarse dentro de una ventana de tiempo específica desde el inicio de los síntomas.
  3. No le dé a la persona nada de comer ni beber. El ACV puede afectar la capacidad de tragar con seguridad, y esto podría provocar que el alimento o líquido pase a la vía respiratoria.
  4. Mantenga a la persona en un lugar seguro y tranquilo, evitando que se golpee si pierde el equilibrio o el conocimiento, pero sin retrasar la búsqueda de ayuda médica por intentar “estabilizarla” usted mismo.
  5. No le dé medicamentos por su cuenta, incluyendo aspirina, ya que en un ACV hemorrágico esto podría empeorar la situación. Esa decisión debe tomarla el equipo médico tras la evaluación correspondiente.
Por qué el tiempo es tan determinante

En un ACV isquémico, existen tratamientos capaces de disolver el coágulo o incluso extraerlo mecánicamente, pero su efectividad depende directamente de cuán rápido se administren tras el inicio de los síntomas. Cada minuto sin tratamiento implica la pérdida de millones de neuronas, y las probabilidades de una recuperación completa disminuyen mientras más tiempo pase antes de recibir atención especializada.

Esto explica por qué las campañas de salud insisten tanto en la rapidez de la respuesta: no se trata solo de llegar al hospital “en algún momento”, sino de hacerlo dentro de la ventana de tiempo en la que los tratamientos disponibles todavía pueden marcar una diferencia real.

Factores de riesgo que conviene controlar

Aunque un ACV puede presentarse de forma inesperada, existen factores de riesgo que aumentan significativamente la probabilidad de
sufrir uno, y que en muchos casos son modificables:

  • Hipertensión arterial no controlada
  • Diabetes
  • Colesterol alto
  • Fibrilación auricular y otras arritmias cardíacas
  • Tabaquismo
  • Sedentarismo y obesidad
  • Antecedentes familiares de ACV o enfermedad cardiovascular

Controlar estos factores con chequeos médicos periódicos, tratamiento adecuado y hábitos de vida saludables reduce de forma importante el riesgo de sufrir un evento cerebrovascular.

Actuar rápido salva vidas y previene discapacidad

Un ACV puede sucederle a cualquier persona, en cualquier momento, y muchas veces quien lo presencia tiene un papel más importante del
que imagina. Reconocer las señales, cronometrar el tiempo desde el inicio de los síntomas y buscar atención de urgencia sin demora son
las acciones que realmente determinan el pronóstico.

En Hospital Clínica San Fernando contamos con atención de urgencias disponible para responder ante una emergencia neurológica con la rapidez que este tipo de eventos exige. Ante cualquier señal de alarma compatible con un ACV, no espere: cada minuto que pasa es tejido cerebral que se puede perder, pero también es tiempo que, actuando a tiempo, se puede salvar.